23 abr. 2017

El día que la escuela se convirtió en un protocolo

Sé que lo he vivido desde dentro, sé que cuando empecé las cosas no eran así, pero no sabría cuando las cosas cambiaron, cuando la escuela perdió su espontaneidad y el protocolo se convirtió en el pequeño dictador que maneja casi todos los procesos que tienen lugar en los distintos escenarios.
Imagen de Pinta Malasaña (23 de abril de 2017)
Si acudimos a la RAE para ver los significados de la palabra, nos encontramos con lo siguiente:
protocolo.
Del lat. tardío protocollum 'primera hoja de un documento con los datos de su autentificación', y este del gr. bizant. πρωτόκολλον prōtókollon.
1. m. Serie ordenada de escrituras matrices y otros documentos que un notario o escribano autoriza y custodia con ciertas formalidades.
2. m. Acta o cuaderno de actas relativas a un acuerdo, conferencia o congreso diplomático.
3. m. Conjunto de reglas establecidas por norma o por costumbre para ceremonias y actos oficiales o solemnes.
4. m. Secuencia detallada de un proceso de actuación científica, técnica, médica, etc.
5. m. Inform. Conjunto de reglas que se establecen en el proceso de comunicación entre dos sistemas.
Así entre estas cinco posibilidades, supongo que la que hemos de utilizar es "conjunto de reglas", pero ¿realmente esto es lo que la escuela estaba necesitando?.
En la universidad lo que en la escuela llaman protocolo, lo llamamos procedimiento, que si bien su definición original tampoco tiene nada que ver con el ámbito educativo, es el regulador de actos y acciones.

- Cuando un niño se cae en el patio hemos de acudir a un protocolo, os diría que casi antes de poder atenderle o darle un abrazo.
- Cuando se atiende una familia antes de pensar en atenderles con los cinco sentidos, es necesario rellenar el protocolo correspondiente. Porque al final de cada trimestre, cada profesor presenta sus documentos, al tutor, que a su vez los manda al jefe de departamento, que los dirige al equipo educativo, y que terminará siendo un papel de esquinas rotas o integrará la carpeta virtual compartida que nadie mirará jamás.
- Cuando se celebra la reunión de evaluación, es necesario seguir un protocolo adecuado para la normativa que definimos al inicio del curso.
- Cuando salimos de excursión no es que haya que rellenar uno de esos papeles, sino que son varios los que esperan ser completados y archivados antes de iniciar el diseño de la actividad que quiero desarrollar con los chavales.
- Cuando hay una sospecha de mala convivencia, se activa otro protocolo, pero no teníamos uno para previnirla antes de que nada sucediese. Quizá en ese sentido, pasa igual que en Sanidad, intentamos curar en vez de prevenir.
- Cuando tenemos un alumno proviniente de otra escuela, antes incluso de conocerle, escucharle o escuchar a su familia,  hemos de fijarnos en el protocolo de intervención educativa. Página y párrafo correspondiente a la etiqueta del muchacho en cuestión, no esperaremos a ser un poco conscientes de su singularidad, es mejor activar el seguimiento de los pasos a seguir.
- Cuando llega la salida del colegio, miramos al protocolo de control de entrada y permanencia. Los patios de las escuelas son pequeños espacios rodeados de vallas, donde solo se puede permanecer en tiempo escolar, y acompañado. ¿Alguno de vosotros recuerda haber ido con vuestros padres al patio de la escuela por la tarde? Porque yo echaba allí las horas, e iba y venía, como mucho con algún vecino o compañero.
- Cuando un alumno falta, activamos el protocolo de absentismo, que generalmente lo lleva una comisión del colegio, que no conoce al chaval, y ¿cómo van a prevenirlo sin saber la realidad individual del muchacho?

... Podría agrandar la lista de protocolos que marcan el reloj de las horas educativas presenciales y no presenciales, y me sigo preguntando ¿cuándo comenzó esto y por qué dejamos que sucediese?