8 jun. 2017

La enseñanza entre divisiones ficticias

Hoy leía un artículo de Marta Macho, que señalaba "una separación artificial entre las llamadas ciencias y letras, distanciando disciplinas que podrían beber las unas de las otras" (Fuente: Revista Innovamos), que pese a no ser algo nuevo y que venimos arrastrando de manera más radical en los últimos años no deja de ser una situación que provoca la reflexión.

Auswich. Agosto 2016
En los últimos días, quizá haciendo balance del curso pasado, me he sentado frente a mi cuaderno en la oscuridad de la noche, esbozando ideas que mejorar, valorando acciones que no fueron acertadas, recordando a estudiantes que por uno u otro motivo siempre recordaré, ... haciendo planes de lo que será el futuro docente por mi parte. Y entre esos planes, siento que cada vez encajo menos desde los planteamientos que se esperan, y es que esa división invisible de disciplinas científicas hace que otras divisiones se agudicen aún más convirtiendo el aula en un conjunto de cajones que es imposible mezclar, donde se agrupan las "nuevas" metodologías impregnadas de siglas y términos en otras lenguas.
La escuela está enferma de metodología. Los profesores danzan con una música, pese a que muchas veces no pueden sentir su ritmo. Si me fijo en las matemáticas, que es mi área, los ritmos que suenan son: Common Core Standar, ABN, Flipped Classroom, Singapur, Noticing, Cooperativo, ... Pero los profesores no los están escuchando porque llegan todos a la vez, porque no tenemos tiempo de valorar la adecuación, porque se piden resultados de forma inmediata, cuando además las reglas del baile van cambiando de un año a otro entre legislaciones, porque pese a que la mayoría de los métodos aseguran adecuarse a "todos" los niños, TODOS los niños son diferentes y por tanto requieren no metodologías diferentes, sino atenciones diferentes. Además, creo que erróneamente estamos actuando de manera independiente por áreas, los de matemáticas vamos por un lado, los de lengua por otros, los de...
Estamos intentando forzar cambios, sin evaluar lo que está sucediendo, pero aún más lejos ¿tenemos clara la respuesta sobre qué queremos de la escuela? Cada día tengo más confusa la respuesta en las condiciones actuales. La escuela vive el hoy, creo que por eso se dedica a probar metodologías en ocasiones a corto plazo, pero no está pensando en mañana.  Estamos copiando metodologías de otros espacios y muchas veces estamos dejando de valorar lo que tenemos. Pero la escuela debe tener un enfoque más allá del presente, dejando claro cuál es la meta a conseguir. Y lo peor es que hablamos más de problemas y fracaso que de éxito, pero en el hoy no pensando en mañana.

"Hemos sido buenos para identificar causas de fracaso. Pero en realidad no hemos sido buenos en identificar las causas del éxito" Chenoweth (2017)
Está claro que la escuela debe cambiar, pero no porque lo marquen las legislaciones sino porque la sociedad cambia, los chicos cambian, ... pero juntos sin divisiones ni ficticias ni intangibles.


"Los choques entre ciencias y letras o entre ambas y las nuevas tecnologías alcanzan en esos momentos la virulencia de seísmos gremiales confrontándose las fuerzas de las viejas masas geológicas con las nuevas que buscan emerger y proponer nuevas cumbres para ser escaladas por las generaciones de escolares. La ciencia enseñada reduce muchas veces su legitimación a la de la ciencia prescrita, considerándose que lo que puede y debe ser enseñado de las ciencias es lo que aparece en los boletines oficiales y, finalmente, en los libros de texto" (Martín Gordillo, 2003, p. 378) .

Referencias bibliográficas:


Chenoweth, K. (2017). Schools That Succeed. How Educators Marshal the Power of Systems for Improvement. Harvard Education Publishing Group.

Martín Gordillo, M. (2003). Metáforas y simulaciones: alternativas para la didáctica y la enseñanza de las ciencias. Revista Electrónica de Enseñanza de las Ciencias, 2(3), 377-398.

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